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FIDIAS YABET ESTUDIO

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EDICION DE VIDEOS Y DISEÑO GRAFICO
 

Fidias David Garcia cuevas Fidias David Garcia cuevas Author
Title: “El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente”.Lord Acton).
Author: Fidias David Garcia cuevas
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 El Palacio te lo va a agradecer E l vacío existencial se produce en el individuo como pérdida de su horizonte, como ancla de un mundo incie...

 El Palacio te lo va a agradecer




  1. E
    l vacío existencial se produce en el individuo como pérdida de su horizonte, como ancla de un mundo incierto, de expectativas con glaucoma, de sueños y visión borroso, frente a un panorama gris y, al mismo tiempo, por la alienación de un yo hipertrofiado en el más solaz individualismo. La pérdida de la mirada y el dolor del otro exacerbado, incubado y protegido en un manto institucional y sistémico de la sociedad. Jacqueline Jiménez Polanco escribiría Corrupción y cartelización de la política en República Dominicana.
  2. La cartelización se manifestaba en todas las dimensiones de la cuneta enlodada con su sublimidad expresada: «El Palacio te lo va a agradecer», una caracterización del poder flagelado en su máxima expresión: las leyes, las normativas establecidas. Un llamado al atajo, al búscale la vuelta o guarda eso, enciérralo en cualquier lugar y modalidad, que no nos acuse.
  3. El preámbulo del discurso del presidente del jueves 8 de octubre, sencillamente no podrá ser respondido. La putrefacción no podrá ser auscultada en toda su vastedad porque la corporación política se graduó de PHD en el alcance medular de esa enorme gravedad que produjo un verdadero cáncer en el cuerpo social dominicano. El rastreo factual, empírico, será espinoso como consecuencia de la letalidad en la profesionalidad del robo y el latrocino. Veamos las tipologías:
  4. La exacción;
  5. La concusión
  6. Tráfico de influencia;
  7. Los conflictos de intereses;
  8. Desfalco;
  9. Soborno o cohecho;
  10. La malversación;
  11. Abuso de poder;
  12. El peculado;
  13. La prevaricación.
  14. Todas ellas se conjugan para demostrar que si la corrupción se da con altos niveles, la desigualdad acusa su camino y la pobreza deja sus huellas altas como espectro de apropiarse de la riqueza pública en manos privadas. Como nos dice Zaid “La condición necesaria para que la corrupción sea posible es que una persona represente los intereses de otra. La corrupción consiste en apoderarse de un poder encargado, en usarlo como propio”.
  15. Fue por ello que no pudimos alcanzar lo que nos propusimos en la Ley 1- 12 de Estrategia Nacional de Desarrollo en lo concerniente a la percepción de la corrupción y el grado de institucionalidad. El artículo 22 de la citada ley conminaba: Índice de Percepción de la corrupción en el 2010 (3), para el 2015 (3.9), para el 2020 (4.8). Esto se hizo bajo la sombrilla del Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional; lo que quiere decir que los hacedores de políticas públicas de ese momento le daban la debida validez y confiabilidad. Pues bien, en el 2020, de acuerdo a esa importante organización internacional, obtuvimos una puntuación de 28/100 y, nunca antes, desde que nos comenzaron a medir en el 2001, habíamos alcanzado el ranking de las posiciones un nivel tan degradante como país. 
  16. El Índice de Fortaleza institucional, indicador palmario de la descomposición en diferentes planos de la vida social, económica, política y facilitador y canalizador expedito de la depravación, perversión, deshonestidad, del envilecimiento, en el 2010 en una escala de 1 a 7, teníamos 3.2 Se esperaba para el 2015: 3.6; y, para el 2020: 4.0. Llegamos a 1.7 y la recesión democrática disminuyó significativamente. Es más, para el 2007 según Latinobarómetro, teníamos una percepción hacia la democracia de 73. Para el 2018 nos habíamos deslizado cuasi hacia una pendiente de depresión democrática. En 11 años la decadencia democrática se estropeó en 31 puntos. Asistimos a una democracia lavada donde la economía subterránea juega un peso importante y el testaferrismo nos ahoga en el concierto del liderazgo en América Latina y el Caribe.
  17. Esa fuerte debilidad institucional, esa anomia institucional, nos llevaría como a un tobogán solo que en este caso no era un juego, empero, sí nos deslizamos rápidamente, bajamos velozmente en la valoración de la democracia. ¡El Palacio te lo va a agradecer: soborno, tráfico de influencia, malversación, como epígrafe de la corrupción serían la bandera roja que nos caracterizaría en los últimos 16 años! Varios de ellos no dejan improntas difíciles de develar por más exhaustivas que sean las investigaciones, a menos que actores involucrados y merced a los conflictos entre ellos, se visibilicen en la esfera pública.
  18. Los llamados a defender los intereses de la sociedad abusaron de la responsabilidad y el compromiso que asumieron, esto es, forjaron “motivaciones” ajenas al encargo que recibieron. 16 años donde el rechazo social fue muy tenue. Aun así, en medio del crecimiento económico y la estabilidad macroeconómica, con su enorme agujero de la burbuja del endeudamiento; en el 2017, 22 de enero un nuevo panorama social y político comenzaría a galopar con pasos firmes hacia una sociedad más decente. En la dermis tenemos la sensibilidad del empoderamiento y gritar eso no es así desde entonces.
  19. Cuando de manera desapasionada se analice y evalúe la gravitación de Marcha Verde en la alternabilidad política, desde ya, me adelantaría a señalar que grande fue su órbita en el imaginario de los dominicanos y dominicanas. Más el hastío, la división, la desconexión con los reclamos de la sociedad, la ostentación, la arrogancia y petulancia y la rústica y primitiva respuesta de unos actores políticos sin encanto ni imaginación. El pragmatismo salvaje forjado en la maquinación se agotó e hizo esfuerzo solo en su voluntarismo, que creyó no tenía límites. Trastocó todo para ganar; sin embargo, la elite económica (sus intereses) hicieron crear el dique y una ciudadanía empoderada se cruzaría, no para revolucionar el tejido institucional, pero sí en este tránsito asumir la decencia, no como opción, si no como obligación político social.
  20. El Palacio te lo va a agradecer fue el componente de una corporación que se constituyó en la fragua y forjación de un sistema político de reparto, clientelismo, corrupción, de negocios “perfeccionado”, en la persuasión de un sistema mediático que tajo consigo la aceptación social de toda esa desviación. El sistema político entronizó un poder dador, cuya corriente de agua fermentada se encontraba en todas las instancias del Estado.
  21. Durante mucho tiempo la sumisión nos desarticuló, incubándose de manera firme: la inercia, la abulia, la indiferencia, el miedo. Abdicamos de los nobles principios de la libertad. Nos olvidamos de los artículos 22, 39 y 75 de la Constitución. (Derechos de Ciudadanía, Derecho a la Igualdad y Deberes Fundamentales). Este último, en su numeral 12, nos llama a “Velar por el fortalecimiento y la calidad de la democracia, el respeto del patrimonio público y el ejercicio transparente de la función pública”.a dexiología, en la sociedad dominicana se expandió inmisericordemente. La corrupción ya ni siquiera se detenía en la puerta del despacho presidencial. Penoso y triste es verificar que los actores políticos, después de 1996 cuando el desafío y las expectativas de esa Generación Baby Boomer era el Estado de derecho, la institucionalidad y la transparencia, desbordarían de manera demencial la podredumbre, la corruptela. Por suerte para nuestra sociedad se ha comenzado a historiar la corrupción: Cándido Gerón nos has dado tres voluminosos volúmenes acerca de la corrupción en la República Dominicana, con el precedente iconoclasta de Participación Ciudadana: 20 años de corrupción, La Manzana y la Serpiente; Corrupción sin castigo; Construcciones inconclusas: 1961-1980; Felix Bautista; ODEBRECHT.
  22. Necesitamos, desde las universidades y otras organizaciones, un análisis de la microeconomía de la corrupción y sus efectos redistributivos como agente de acumulación originaria. Al mismo tiempo, se hace necesario penetrar en los poros de esa serpiente para entender el psicoanálisis del esquizoide, que es la caracterización del delincuente político dominicano presentando en su trastorno de personalidad, las distorsiones reales, exhibiendo y predicando todo lo contrario a lo que esencialmente hace en el diseño y construcción de su riqueza; de su bienestar olímpico. La máscara oficial se devela en los estropicios de la promiscuidad prostituida como espacio medular de la conexión del poder y la gobernabilidad. Ese eje de articulación cual estilo oxímoron. El patrimonialismo acusó la máxima expansión en los últimos 16 años. El Estado se constituyó en una extensión de los “bolsillos” de los actores políticos principales.
  23. La Sociología visual nos ayuda mucho con esta intensa movilidad económica, social, en los últimos 24 años. Todos los signos exteriores del nivel económico: zonas de residencia, las casas, las casas secundarias, viajes, autos; nos indican cual acelerada fue esa movilidad en los actores políticos en el poder. Es la llamada a la puerta para decirnos desde el Palacio se te va a agradecer en todas las instancias, cristalizadas sincrónicamente con las desviaciones de factores socioculturales, administrativas del poder, de la avaricia, de la ambición y del vacío existencia de cada uno de nosotros.
  24. ¡Necesitamos la catarsis del deseo del bien y de la decencia, reprimiendo y atacando que el Palacio siga tocando la puerta de la superficie social para abrir la otra puerta de la honestidad que destruye el monstruo de manera inexorable! La cohesión social y el desarrollo, como militancia ciudadana, constituyen monedas contrapuestas al toque del Palacio que te va a agradecer

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